| El hombre o la mujer incapaz de expresar verbalmente su enfado con su pareja puede "vengarse" teniendo una aventura amorosa con otra persona. La mujer o el hombre que se siente culpable por hacer el amor cuando sus hijos están en casa puede "resolver" el problema teniendo relaciones sexuales con otra persona fuera de casa. El hombre o la mujer que no se atreve a hablar con su pareja sobre algunas técnicas o fantasías sexuales que le gustaría experimentar, puede buscar realizarlas fuera del matrimonio. La lista de motivos para la infidelidad es interminable y cuando intentamos analizar esos motivos, descubrimos que la infidelidad no sucede espontáneamente, sino que hay un motivo que hace que suceda.
En algunos casos, el cónyuge que mantiene una relación extramatrimonial afirma que se siente terriblemente atraído por su amante, que hay entre ellos una "química" especial que no existe en su matrimonio, lo que hace al amante realmente irresistible. El cónyuge infiel se obsesiona con su amante.
Todos pasamos por algún tipo de obsesión de vez en cuando. En la adolescencia, nos obsesionamos con el profesor o con algún actor conocido. Sabemos que estamos soñando en alguien inalcanzable, lo que todavía nos obsesiona más. Es la misma obsesión que nos invade cuando pensamos sobre aquel compañero de oficina o sobre nuestra joven y atractiva vecina. Lo curioso de estas obsesiones es que a menudo cuando nos decidimos al divorcio y nos casamos con el objeto de nuestra obsesión, ésta, al igual que la emoción, desaparece. Nos encontramos otra vez en el mismo lugar en que empezamos, pero ahora con una familia destruida.
Para intentar combatir esta obsesión por el amante podemos utilizar la misma técnica de enfriamiento que aplicamos en nuestro cónyuge. Podemos confeccionar la misma lista de defectos y citarla mentalmente cuando vemos al amante, al que solemos idealizar. |