| Éstos comportamientos son reforzados por lo que los jóvenes ven en la televisión, en Internet, en los juegos de vídeo, películas, vídeos musicales, y la música que escuchan.
Cuando los niños son disciplinados, con graves castigos corporales o verbal, o cuando son víctimas de abusos sexuales o físicos, no es de extrañar que sean violentos.
Las investigaciones han demostrado que la conducta violenta puede evitarse e incluso reducirse si los factores de riesgo son significativamente reducidos o eliminados:
-Ser víctima de abuso físico y/o abuso sexual, la exposición a la violencia en el hogar y/o comunidad
-La exposición a la violencia en los medios de comunicación (TV, películas, etc)
-El uso de drogas y/o alcohol
-Presencia de armas de fuego en el hogar
-Combinación de factores de estrés socioeconómicos de la familia (la pobreza, la privación grave, ruptura matrimonial, hijo único, el desempleo, la pérdida de apoyo de la familia)
-Lo que es más importante, los esfuerzos deben orientarse a disminuir drásticamente la exposición de los niños y adolescentes a la violencia en el hogar, la comunidad y a los medios de comunicación.
| Es evidente que la violencia conduce a la violencia. |
Signos de advertencia
Obtenga ayuda rápidamente si su hijo presenta éstas señales de violencia potencial:
-Amenazas de violencia, ya sea verbal o por escrito
-Pasado violento o comportamiento agresivo (incluyendo estallidos incontrolables, cuando se enfada)
-El acceso a armas de fuego u otras armas
-Llevar un arma a la escuela
-Intentos de suicidio o amenazas
-Historia familiar de conductas violentas o intentos de suicidio
-Culpar a otros y/o para no aceptar la responsabilidad de sus propias acciones
-La experiencia reciente de humillación, vergüenza, pérdida o rechazo
-La intimidación o intimidación a los compañeros más jóvenes o niños
-Ser una víctima de abuso o negligencia (física, sexual o emocional)
-Testigos de abusos o violencia en el hogar
-Temas de muerte o conversaciones muy repetidas sobre la depresión, expresión escrita, lectura selecciones, o de obras de arte.
-Le agradan los temas y actos de violencia en la TV, películas, música, revistas, cómics, libros, juegos de vídeo, y sitios de Internet
-Enfermedad mental, como la depresión, la manía, psicosis, o el trastorno bipolar
-Uso de alcohol o de drogas ilícitas
-Los problemas de disciplina en la escuela o en la comunidad (comportamiento delictivo)
-Pasado destrucción de la propiedad o vandalismo
-Crueldad con los animales
-Cambios extremos de comportamiento
-Malas relaciones entre iguales y/o aislamiento social
-Participación en sectas o bandas
-Poca o ninguna supervisión o el apoyo de los padres u otros adultos a los que está a cargo.
Generalmente, cuanto mayor sea el número de estas señales de advertencia, mayor es el riesgo. Es importante tener en cuenta, sin embargo, que muchos niños exhiben éstas señales de alerta, y nunca recurren a la violencia. Aun así, éstos signos pueden ser una señal de que algo anda mal, y que su hijo necesita ayuda.
Que armas tomar para luchar contra la violencia
Como precaución, asegúrese de que su hijo no tiene acceso a las armas de fuego, y eliminar otros materiales peligrosos o de los objetos de su casa.
Si hay un arma en su casa, debe mantenerse fuera del alcance de sus hijos y sus amigos.
La armas también deben mantenerse a salvo de los miembros de la familia que están deprimidas, o abusando de drogas (incluido el alcohol), o que tienen la enfermedad de Alzheimer.
Si hay un arma en su casa, manténgala descargadas y bajo llave, separada de las balas, con la clave disponible solamente a los adultos responsables.
| Los adolescentes suelen actuar sin pensar primero. La mayoría de los adolescentes se sienten deprimidos por lo que para ellos es muy fácil hacerse daño o incluso se les vienen a la mente el suicidarse, por lo que si tienen o ven un arma cerca, no dudarían en usarla. |
Es mejor no tener un arma en su casa si alguien que vive allí está deprimido o pensando en el suicidio, o es un adolescente con problemas.
Si está preocupado por su hijo, y no está en sus manos el poder ayudarlo debe buscar ayuda de un profesional de salud mental, el cual debe tener experiencia en el trabajo con adolescentes y sus familias.
Los objetivos del tratamiento suele centrarse en ayudar al adolescente a:
-Aprender a controlar la ira
-La ira y la frustración en las formas adecuadas
-Ser responsables de sus acciones
-Aceptar las consecuencias
-Abordar los conflictos familiares, los problemas escolares, y asuntos de la comunidad
Qué hacer ante una emergencia
En una situación de emergencia, si siente que usted o los demás están en peligro, puede ser necesario ponerse en contacto con la policía local o llevar al niño a la sala de emergencia más cercana para su evaluación.
No dude en llamar a algún número de emergencia si usted cree que su hijo es un peligro para sí mismo o para los demás.
| Siempre una ayuda a tiempo es la mejor prevención. |
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