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El espacio, especialmente si es pequeño,
debe ser sencillo y organizado. El objeto más importante
que se pondrá allí será el escritorio.
Antes de dirigirse a un negocio tradicional a comprarlo,
busca precios en los clasificados del periódico,
en subastas o tiendas de antigüedad, o en el sitio
mercado libre donde podrás conseguir mejores precios.
También, es muy fácil hacer un escritorio
con una puerta en desuso y algunos caballitos
o gabinetes, también en desuso. Busca retazos de
alfombra en casas de telas, las cuales podrán hacer
un cálido piso por un bajo costo. En fin, usá
tu creatividad si querés ahorrar unos pesos. El único
artículo de oficina que seguramente deberás
comprar si excepción, es una buena silla de escritorio
con ruedas.
Saca el mejor partido de tu espacio y
pon objetos que ya poseas. Por ejemplo, una columna para
guardar discos compactos podría guardar también
disquetes 3,5, una estantería para libros puede transformarse
en un archivo de facturas, simplemente incorporándole
algunas cajas portátiles de archivo. Si le pones
además una cortinita de tela al frente de la misma,
te asegurarás de que nadie entre en sus papeles,
cuando la habitación se utilice para hacer deberes
escolares, como área de juego, o habitación
para huéspedes. Considera también incluir
paneles de corcho para tener un área fácil
donde colgar carteles.
Seguramente comenzarás a
descubrir muchos objetos que ya tienes, que pueden ser muy
útiles para tu oficina hogareña. Sólo
recuerda que el punto principal será lograr un espacio
que sientas cómodo, propio, y se pueda amoldar a
tus particulares necesidades.
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