Cuidados del Bonsai

Cuidados del Bonsai

Tienes que recordar que, ante todo, los cuidados del bonsai son fundamentales. El agua de riego es uno de los factores más importantes para que se conserve.

En primer lugar, trataremos sobre el lugar en el que el bonsái crecerá. Debemos tener en cuenta que la mayoría de los bonsáis no son árboles de exterior, sino de interior. Si hacemos crecer a un bonsái en una habitación interior, probablemente morirá.

Para todos estos cuidados debemos tener claro que los bonsáis no son un tipo de árbol específico, sino que es un árbol de cualquier especie al que no se le ha dejado crecer lo que le correspondería por naturaleza. Por eso cada bonsái necesitará los cuidados propios de su especie: algunos necesitarán sol, otros sombra, y la cantidad de calor, agua o fertilizante también variará dependiendo de la especie de árbol de la que se trate.

La Luz Solar

Los árboles necesitan la luz solar para realizar la fotosíntesis, la luz solar ayuda en la producción de la clorofila, que da el color verde a las hojas. Queda claro que el bonsái al ser un árbol necesita recibir la luz del sol para poder desarrollarse, tanto si se trata de una especie de interior como de exterior.

En principio un bonsái necesita toda la luz que se le pueda dar, pero hay que tener en cuenta que, en nuestro país, el sol del mediodía de los meses de estío es demasiado intenso para la mayoría de las especies, excepto los pinos.

Como norma general podemos decir que su Bonsái puede estar expuesto al sol excepto en las horas centrales del día, maticemos un poco más, si la orientación de su terraza es al Norte o al Este, podremos seguir esta norma general, en cambio, si su terraza está orientada al Sur o al Oeste, es preferible exponer el bonsái al sol solamente durante las primeras horas de la mañana o últimas de la tarde.

En lo relativo a las especies decir que aquellas de hojas finas y anchas provienen de lugares umbríos (arces, hayas) por lo que soportan peor la insolación intensa. Estas las colocaremos en semisombra, o evitares las horas de sol más intenso, en cambio, aquellas especies de hojas coriáceas y duras soportan mejor el sol intenso.

El Abono:

Los bonsai, como viven en macetas pequeñas, pueden llegar a consumir todos los nutrientes que hay en la tierra.
Hay que abonar sobre todo en los momentos de fuerte crecimiento de la planta, es decir en primavera y a finales de verano.

Para evitar crecimientos desmesurados, a diferencia de otros cultivos, es mejor abonar los bonsai más en otoño que durante la primavera.


Es mucho mejor abonar en pequeñas cantidades pero frecuentemente, que hacerlo en exceso y de tarde en tarde. No hay que esperar, que el árbol llegue a verse débil y amarillento para volver a abonar.

Hay dos tipos diferentes de abono para los bonsái:

- Los abonos líquidos y los sólidos.
El abono líquido se disuelve en el agua de riego, o se aplica con el agua de vaporización por encima de las hojas.
El abono líquido es rápido y limpio, no produce olores desagradables y es fácil de aplicar. Es importante no sobrepasar las dósis indicadas.
El abono sólido se dispone encima de la tierra de la maceta, de manera uniforme, evitando que esté en contacto directo con el tronco de los árboles.

- El abono sólido es de larga duración, no quema las plantas y mejora mucho la tierra de los bonsai. No abonaremos en invierno, ni durante los períodos de calor extremo del verano.
Tampoco, los bonsáis recién trasplantados o los que se han secado por descuido.


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