Mi nombre es Rosa González y espero que no le moleste el haberle enviado este e-mail, pero creo que éste caso es y se merece que una persona como usted, pueda dar una opinión después de leerlo.
¿Por qué los chicos se quejan de que nadie los oye? ¿No son ellos acaso quienes ya no quieren oír más a sus padres? Y los padres ¿toleran los cambios o los niegan?
Al borde de la cama y con los antebrazos apoyados, la mujer se dispone a ser "levantada" de las piernas por el hombre, quien de pie detrás de ella, la penetra sosteniéndola de los muslos.